A tomar por culo

Recomiendo no leer esta entrada. De hecho, por vuestro bien, es mejor que no la leáis. En serio, no es un gancho. Simplemente escribo porque me apetece liberarme, porque lo necesito. Esta entrada es para mí.

Y es que al final uno ya acaba hasta los mismísimos cojones de este infecto mundo en el que vivimos. De este calabozo de mierda, de gente a la que odiar, a la mandar a tomar por culo una y otra vez. De este estercolero de esperanzas e ilusiones, de sueños rotos que nunca se cumplen ni se cumplirán. Este asqueroso mundo estoico donde no se puede decir lo que se piensa. Maldito atajo de cainitas descerebrados. Arrastrados sociales. Despojos marcianos. Putos pijos de colonia de 60€. ¡No valéis una mierda! Que os quede claro.

Y es que uno ya acaba hasta los mismísimos cojones de mojar con sus lágrimas la almohada una noche tras otra. De perder horas de sueño en pro de la reflexión masoquista, cuya única conclusión es más dolor. De tener los ojos hinchados, irritados, y de sentir un profundo quemazo interior cada vez que la ilusa idea de felicidad se asoma en las neuronas. Hasta los mismísimos acaba uno de tomarse una pastilla tras otra. Jodidas cápsulas que no tienen ningún efecto. Que destruyen un cuerpo ya de por sí bastante maltrecho.

Y al final uno explota. Y lo peor, se lleva todo por delante. Se va todo al garete. Se rompen todos los esquemas. Ya nada sirve. Sólo se puede volver a empezar. empezar de cero. Hacer lavado de cerebro. Borrar todo. Todo lo malo. Y también lo poco bueno que queda. Otra vez más. ¿Para que coño sirve toda esta mierda? Para nada. Para seguir igual que siempre. Porque da igual lo que digan. Las cosas no cambian, y menos de un día para otro.

Decía una canción de Los Beatles que ‘Al final el amor que recibes es igual al amor que has dado’ (In the end the love you take is equal to the love you make). ¡Qué poco he dado! Vaya mierda de amor debo de haber generado. O aun estoy esperando que llegue ‘ese final’.

A veces el dolor es tal que ni siquiera permite escribir cuatro jodidas ideas coherentes. Me hierve la sangre, y no de placer. Y lo peor es que no se como expresarlo. Ya ni mi querido pulpo de peluche comprado en Ikea me quiere escuchar. Esto es muy triste.

Pues nada, a tomar por culo todo. Os veo en el cementerio. O quizás tampoco.

El unico consuelo que me queda, es el de siempre: la sonrisa de un niño:

PD: La sensación al leer este texto es repugnantemente rara, pero el peso que me he quitado de encima ya nadie me lo devueve.

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~ por Pablo Peris en 23 septiembre 2008.

2 comentarios to “A tomar por culo”

  1. Entre lo de las pastillas y lo del cementerio, esto parece una despedida, una última entrada…

  2. Lo de las pastillas es una medida paliativa para la cura de enfermedades puntuales, no es que me tome drogas de todo tipo. Siempre bajo prescripción medica.

    Y puede que suene a despedida. Me he planteado dejar muchas cosas, pero para bien o para mal, el blog no está entre ellas.

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